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  RELACIONES ANALES

¿Cómo son las relaciones anales?
Historia del sexo anal
¿Cuáles son las posiciones de las relaciones anales?
¿Cómo se pueden disfrutar las relaciones anales?
 

¿Dónde está el punto G masculino?
¿Cuáles son los problemas de la penetración anal?
Complicaciones de las relaciones anales
 
 


¿CÓMO SON LAS RELACIONES ANALES? Página 1-2


 
Relaciones anales
Las relaciones anales están rodeades de un tabú muy poderoso y es un tema del que pocas personas quieren hablar; sin embargo, su práctica es cada vez más frecuente, quizás como una forma de respuesta a la “emoción por lo prohibido”.

En los hombres heterosexuales, el tabú es aún más evidente, por el miedo a que la pareja pueda pensar que tiene tendencias homosexuales o, inclusive, miedo de reconocer que ese estímulo pueda ser placentero, y se puede poner en duda su “masculinidad”.

Muchas personas, tanto hombres como mujeres, pueden tener fantasías secretas que envuelvan el sexo anal, pero no se sienten en confianza de compartir sus deseos con su pareja.

Hay que recordar que mientras que algunas personas ven el acto del sexo anal como algo repugnante, son muchos los que disfrutan y encuentran el acto estimulante, excitante, delicioso y parte de la intimidad sexual normal de las personas que la practican.

Esta práctica sexual requiere grandes dosis de mutua confianza, lubricación, capacidad de comunicación y paciencia por parte del hombre, que no puede moverse tan enérgicamente como lo haría durante el coito vaginal, porque corre el riesgo de dañar tejidos muy delicados.

Que sea doloroso o no, depende de varios factores que determinarán su placer, en especial la primera vez, donde se debe tener en cuenta el cuidado de como lo hace el hombre. Si no se toman las precauciones necesarias, puede ser una actividad de alto riesgo.

FRECUENCIA

 
Frecuencia
Según las encuestas de la era de Masters y Johnson y de otras encuestas más recientes, podría esperarse que el 25% de las mujeres han tenido relaciones anales, por lo menos una vez durante su vida sexual.

En una encuesta de 100.000 lectores de la revista Playboy, el 47% de los hombres y el 61% de las mujeres, admitieron haber intentado relaciones anales. Esta muestra no es representativa de la población normal y pudiera considerarse elevada por la naturaleza erótica de los lectores de esta publicación.

Los hombres homosexuales encuentran una satisfacción sexual practicando la felación (70%), la masturbación mutua (80%). Las investigaciones indican que cerca del 90% de los gays se han involucrado en relaciones sexuales anales, y cerca de los dos tercios de éstos, lo hacen regularmente.

En un estudio realizado en Venezuela el 54% de los hombres señalaron haber penetrado a alguien por el ano, el 78% de las penetraciones fueron a mujeres, el 9% a hombres, el 8% a hombres y mujeres y el 5% no respondió. En ese estudio, el 29% de las mujeres señaló haber sido penetradas por el ano,  por lo menos en una oportunidad. 

Hay otras actividades menos frecuentes como es la introducción del pene o del puño de la mano en el ano de la pareja.

TABÚES PARA EL SEXO ANAL

 
Tabúes para el sexo anal
Hay muchos tabúes en el tópico del sexo anal, especialmente en el área de penetración anal y es un tema del que muy pocas personas quieren hablar.

Un mito muy común y del cual muchas personas comentan, donde un hombre heterosexual que disfruta de la penetración, anal es realmente homosexual. Además, el reconocer que ese estímulo pueda ser placentero, porque puede poner en duda su “masculinidad”.

Sin embargo, hay muchos hombres que no son homosexuales y que disfrutan de la estimulación anal y de la próstata , e incluso de la penetración anal. Algunos ven en él un “acto perverso” y “contranatura”, incluso para los matrimonios.  Las autoridades religiosas o laicas lo han condenado con frecuencia.

Determinadas religiones consideran el coito únicamente como un medio de reproducción, por lo que condenan el sexo anal. Esto es visto como algo negativo en nuestra sociedad, nos enseñan a muy temprana edad que el ano es un área muy sucia y que no se debe tocar.

Muchas personas temen tocar sus propias heces  y adquieren sentimientos negativos con respecto a las heces fecales, cuando son y siempre serán algo muy natural y parte del proceso de nuestro cuerpo.

La creencia de que el coito anal tiene que doler es un mito persistente y dañino. Ante una introducción anal, los músculos anales, como reflejo defensivo, se contraen y habrá dolor si no se espera a que estos músculos se relajen.

La penetración anal en el hombre permite la estimulación de la próstata la cual es su “punto G” y que causa orgasmos intensos. El simple hecho que el hombre heterosexual disfrute de este placer tanto solo, como por su pareja, no cambia su orientación sexual.




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