Mucho se ha especulado del por qué la presencia del vello y grasa en el monte de Venus. Se ha dicho que tiene como función, la de servir de acolchado entre los huesos pelvianos de la mujer y su pareja durante el coito. Si fuera por razones de acolchado, también tendríamos grasa y vello en la planta del pie.
Se ha dicho que sirve para proteger los genitales femeninos del sudor y del polvo, al igual que lo hacen las pestañas con los ojos. También se ha dicho que el vello pubiano es una fuente de feromonas, cuya presencia en los humanos es controversial.
La palabra “feromona” procede del griego y significa “portador de excitación”. Fue propuesta en 1959 por científicos que estudiaban la comunicación química entre insectos.Muchos mamíferos marcan con regularidad los límites de sus territorios, con feromonas secretadas por glándulas especializadas.
La mayoría de los animales tienen una estructura nasal llamada "órgano vomeronasal", que está en contacto con centros del cerebro que estimulan el deseo sexual. Ante la presencia de feromonas, este órgano se estimula y envía mensajes a los centros cerebrales del sexo.
La existencia de esta estructura en el humano es controversial y, si existe, sólo son vestigios que no tienen comunicación con el cerebro. Por tanto, el humano no parece tener la posibilidad de oler las feromonas, pero si hay evidencia que reacciona a su presencia.

Simbolismo de las feromonas
La existencia de feromonas en el humano es controversial. Son aparentemente liberadas por las glándulas del sudor y otras estructuras como los genitales. Se han señalado las siguientes feromonas.
- Las androsteronas: se encuentran en la secreción de las axilas, sobre todo en el hombre. Dan señales de fuerza y agresividad y es el olor masculino por antonomasia. Se ha dicho que los hombres homosexuales también reaccionan a esta feromona.
- Las copulitas: se encuentran en la secreción vaginal en mujeres fértiles y se liberan en mayor cantidad antes de la ovulación y es signo de madurez sexual.
Como pruebas de su existencia, podemos citar un experimento donde rociaron con androsteronas algunas butacas de un teatro y algunos programas de la función. El resultado fue, que los espectadores masculinos evitaron las sillas rociadas, mientras que las mujeres se sentaron preferentemente en estas sillas.
También las mujeres se llevaron a su casa, con más frecuencia, los programas rociados que los no rociados con androsteronas. Se repitió este experimento con éxito en cabinas telefónicas, descubriéndose que las mujeres usaban más a menudo las cabinas rociadas con hormona masculina y que la duración media de la llamada se incrementaba.

Monte Matt del planeta Venus
La mayoría de los hombres son ignorantes de cómo son los órganos genitales femeninos externos; para ellos, el “monte de Venus” es como la “selva amazónica”, se sienten perdidos, no saben dónde estimular, qué estimular, cómo estimular, cuándo estimular, etc.
Inclusive, muchas mujeres desconocen como son sus genitales, por eso en las siguientes secciones le enseñaremos a ellas a concer sus genitales y a ellos a ...
no perderse en la selva.............